| VESTIDO TIPICO DEL SANJUANERO HUILENSE |
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| Escrito por Administrator | |
| domingo, 17 de febrero de 2008 | |
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El primer traje típico lo fabricó doña Raquel Castro de Vanegas para la primera reina del bambuco, Luz Cucalón. Fue escogido por un grupo de personas ilustres entre dos versiones. Era un modelo sencillo que doña Raquel engalanó poco a poco. La actividad pasó luego a las hijas y hoy es exclusividad de Inés Vanegas de Torres. A todo esto aportó mucho su hermana Lola, que ya murió, y Judith.
En 29 años el traje típico ha evolucionado en calidad, diseño y cantidad. Tanto que hoy es una verdadera industria. El vestido debe llevar básicamente blusa blanca de dacrón, falda de satín de cualquier color decorada con flores, enagua blanca y flores en la cabeza haciendo juego con las de la falda. La base de los vestidos la cosen primero y luego se adornan con 10 metros de millare. Doña Inés pintaba el follaje, almidona, teñía y troquelaba las flores que después se aplican sobre la falda desvaneciendo los tonos. No hay una falda igual a otra. Sobre esos cuatro metros de satín, adornado con 60 metros de encaje y aproximadamente 120 flores queda plasmada una obra de arte. De la familia Vanegas, actualmente encontramos a Ana María Bernal Vanegas, todo lo que llega a sus manos lo convierte en obra de arte. Así ocurre con la pintura, el papel, el alumnio y la seda. Sus trajes típicos llevan el sello de Vanegas, de su familia materna.
Estudió diseño de interiores en la Universidad Autónoma de Barranquilla y despuès tomó clases de pintura que complementó en Neiva, con Margarita Rosa Gómez. Aunque el arte de Ana María le brota por los poros y es innato, consideró necesario aprender de gente experimentada para manejar con mejor técnica el color, las texturas y la perspectiva.
De su niñez en Neiva y los posteriores viajes a la capital del Huila, tiene grabada la imagen de su abuela materna, Raquel Castro de Vanegas, pintando y elaborando flores para las faldas típicas en la casa donde residía, en la cual hoy funciona la Clínica de la Madre y el Niño. También recuerda haber visto en ese trabajo artístico a sus tías Magola, Judith, Olga y Pina, infortunadamente fallecidas, pioneras junto a Lulú, en la elaboración del traje típico del Huila desde hace 47 años cuando comenzó el reinado del bambuco. Enseñanza materna Lulú le enseñó a escoger las telas para los trajes típicos, a diseñar los dibujos, a pintar las faldas y a elaborar flores de forma artesanal. "Hay que cortar la tela en tiras y luego troquelar cada flor, después se tiñen, todo este proceso demora vaeios días, se hacen con anticipación para tenerlas listas cuando nos solicitan una falda", dice Ana María, mientras recorremos su amplia casa ubicada en el norte de Neiva, decorada con infinidad de objetos de arte que logra con sus manos, donde reside con su padre y con su hija menor María Mónica. Al fondo vemos los cuadros de la artista.Llevar el sello de su familia materna en la elaboración de una falda típica es más que suficiente para que la gente no sólo del Huila sino de cualquier lugar del país, sepa que está adquiriendo calidad. Ana María lo sabe y por eso está atenta a cada creación. Tiene ayudantes que bajo su dirección troquelan y tiñen el armazón de las flores, y confeccionan las faldas y blusas, pero jamás delega el trabajo de pintar y aplicar las flores. Es que para esto último hay que ser artista y mejor si en las venas corre la sangre de la generación que diseñó el primer traje típico huilense.
De la tradición de las faldas típicas, pasamos a hablar de sus cuadros tan apetecidos por los conocedores de arte. "La pintura es mi vida", dice Ana María, quien plasma en sus obras muchas vivencias de la costa caribe. Ahora que volvió a sus raíces y reside en Neiva, mezcla sus dos amores en la pintura y logra imágenes llenas de color y luz, donde las flores, las frutas, los paisajes, lo abstracto, todo muestra la alegría que es común a las dos regiones. Ana María tiene tres hijos de su matrimonio con el fallecido hombre de negocios huilense, Guillermo Ferro. Guillermo José (22 años), estudia ingeniería de Sistemas en la Universidad de Los Andes, Juan Esteban (20) Administración de Empresas en la Universidad Javeriana, y María Mónica (18) está terminado colegio. Todos tienen vena artística y de pequeños pintaban cuadros que hoy adornan las paredes de su casa. Pero al igual que le ocurrió a Ana María, quien sólo le puso juicio a la pintura en el año 1987 cuando presentó su primera exposición en el Instituto Huilense de Cultura, los Ferro Bernal no están por ahora interesados en ser artistas. Sin embargo, la orgullosa (en el buen sentido de la palabra) mamá, está segura que algún día sus hijos querrán desarrollar el talento que llevan dentro.
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ARTE Y TRADICIÓN DE LAS VANEGAS
Sus cuadros

